educación

Berlín Code of Conduct

http://berlincodeofconduct.org/es/

 

Propósito

Un objetivo principal de todas las conferencias y grupos de usuarios que se refieran a este Código de Conducta es ser inclusivos para la mayor cantidad de personas, con la mayor variedad de orígenes y conocimientos posibles. Como tal, nos comprometemos a ofrecer un ambiente amigable, seguro y acogedor para todos, sin importar género, orientación sexual, capacidad, etnia, estado socio-económico, religión o creencia.

Este Código de Conducta expresa nuestras expectativas con respecto a quienes participan de nuestra comunidad, así como también las consecuencias de comportamientos inaceptables.

Invitamos a todos los que participan de nuestros eventos a ayudarnos a crear experiencias seguras y positivas para todos.

Ciudadanía de Código/Cultura/Tecnología abierta

Un objetivo suplementario de este Código de Conducta es incrementar la ciudadanía de código/cultura/tecnología abierta, incentivando a sus participantes a reconocer y fortalecer las relaciones entre nuestras acciones y sus efectos en nuestra comunidad.

Las comunidades son espejo de las sociedades en las cuales existen y las acciones positivas son esenciales para contrarrestar las diversas formas de desigualdad y abuso de poder que existen en una sociedad.

Si Ud. ve a alguien haciendo un esfuerzo extra por asegurarse que nuestra comunidad es acogedora, amistosa e incentiva a todos los que participan en ella a contribuir de manera completa, nos gustaría saberlo.

Comportamiento esperado

  • Participe de un modo auténtico y activo. Al hacerlo contribuye a la salud y longevidad de esta comunidad.
  • Ejercite la consideración y el respeto en su discurso y en sus acciones.
  • Intente colaborar para evitar conflictos.
  • Absténgase de discursos o comportamientos despectivos, discriminatorios o abusivos.
  • Sea consciente de su entorno y de los/as otros/as participantes. Alerte a los líderes de la comunidad si nota alguna situación peligrosa, alguien sufriendo una situación comprometedora o violaciones de este Código de Conducta, incluso si parecieran poco importantes.

Comportamiento inaceptable

Comportamientos inaceptables incluyen: discursos o acciones intimidantes, acosadores, abusivos, discriminatorios, despectivos o degradantes. El alcance incluye a todos/as los/as participantes de nuestra comunidad online en todos los eventos y comunicaciones personales llevadas a cabo en el contexto de las actividades de nuestra comunidad. Los lugares en donde se lleven a cabo eventos de la comunidad pueden ser compartidos con gente ajena a la misma, por favor sea respetuoso hacia las autoridades de dichos lugares.

Acoso incluye: daño o perjurio verbal o escrito relacionado con género, orientación sexual, raza, religión, incapacidad; uso inapropiado de imágenes de desnudez en espacios públicos (incluyendo presentaciones digitales); intimidación deliberada, acecho o persecución; fotografías o grabaciones abusivas; interrupción sostenida de presentaciones u de otros eventos; contacto físico inapropiado y atención sexual no deseada.

Consecuencias del comportamiento inaceptable

No serán tolerados los comportamientos inaceptables de parte de cualquier miembro de la comunidad, incluidos patrocinadores y aquellos/as con autoridad para tomar decisiones. Se espera de todos/as los/as miembros el inmediato cumplimiento al solicitársele suspender comportamientos inaceptables.

Si un miembro incurre en comportamientos inaceptables los organizadores de la comunidad pueden sancionarlo de cualquier forma que se considere apropiada, incluyendo la suspensión temporal o permanente de su participación en la comunidad, sin previo aviso (y sin reintegro del dinero, en caso de ser un evento pago).

Si es testigo o víctima de comportamiento inaceptable

Si Ud. es víctima o testigo de comportamiento inaceptable, o tiene cualquier otra preocupación o problema, por favor notifíquelo a un organizador de la comunidad tan pronto como sea posible. Puede encontrar una lista de los organizadores a contactar para cada una de las comunidades que apoyen este código de conducta al final de esta página.

Además, los organizadores de la comunidad se encuentran disponibles para ayudar a los miembros a contactar a las fuerzas policiales locales o, de lo contrario, para ayudar a sentirse seguros a aquellos que hayan sido víctimas de comportamiento inaceptable. En el contexto de eventos presenciales, los organizadores también proveerán escolta a las personas que hayan sufrido dichas experiencias.

Desagravios

Si Ud. siente que ha sido falsa o injustamente acusado/a de violar este Código de Conducta, se le sugiere notificar a uno de los organizadores del evento con una descripción concisa del agravio. El mismo será contemplado y resuelto de acuerdo a las políticas existentes.

Alcance

Se espera que todos los participantes de la comunidad (colaboradores/as —pagos o no—, patrocinadores y otros/as invitados/as) se atengan a este Código de Conducta en todos los lugares de encuentro de la comunidad –online o en persona– así como en todas las comunicaciones uno-a-uno relacionadas con actividades de la comunidad.

Licencia y atribución

El Berlin Code of Conduct se encuentra distribuido bajo una licencia Creative Commons Attribution-ShareAlike. Está basado en el pdx.rb code of conduct, que también es distribuido bajo la misma licencia.

No vais a ser nada

Artículo original de VÍCTOR BERMÚDEZ TORRES  en http://www.eldiario.es/eldiarioex/vais-vida_0_493451699.html

La mayoría de mis alumnos estudian y se preparan con la confianza de que su esfuerzo y competencia les permitirán llegar todo lo lejos que se propongan. Porque la sociedad en la que viven – piensan ellos – es justa: premia al que se esfuerza y es capaz, y castiga al perezoso e incompetente.  Más allá de que esta sea o no una concepción razonable de lo que es la justicia y la valía humana, lo cierto es que mis alumnos se equivocan. Y yo no sé como decírselo. Bueno, sí lo se.

El otro día jugábamos a inventar una sociedad. Imaginaos – les decía – que llegáis por accidente a una pequeña isla desierta, y tenéis que organizaros para vivir allí lo mejor posible. ¿Cómo lo haríais? Descartadas (por ellos, y casi instantáneamente) opciones como el anarquismo o la la más burda dictadura, los chicos deciden instaurar en seguida unas normas básicas de convivencia, es decir, unas leyes y un Estado. Como los chicos son, por educación, muy modernos, deciden pasar del método antiguo (el de confiar en la ley de un Dios y de sus representantes en la tierra) y apuestan por su capacidad racional para auto-gobernarse. Después de razonar un rato, coinciden con la mayoría de los filósofos modernos en que los hombres somos, por principio y como poco, libres e iguales, por lo que las leyes que se voten, sean las que sean, habrán de consagrar y proteger a toda costa la libertad y la igualdad humanas. Hecha esta solemne declaración, nos ponemos a trabajar en el “proceso constituyente” del sistema político de nuestra isla.

En seguida descubren que lo de regular la libertad y la igualdad no es nada fácil, y sí muy polémico. Por ejemplo, algunos chicos se muestran muy restrictivos con la libertad de costumbres (nada de poliandria, o de ir desnudo por la calle), pero no con la libertad económica: ¡que cada uno tenga y gane lo que pueda y quiera! – dicen – . ¿Por qué – les pregunto yo – ? ¿Donde ha quedado ese principio deigualdad que decíais? Ah – dicen ellos – , es que todos somos iguales al principio, pero luego hay personas más trabajadoras y competentes que otras, y estas merecen ganar más. ¿Y los que se esfuerzan pero no pueden – replican algunos – , porque, quizás, no han nacido con tanto talento o capacidad? ¿Y los que nacen en familias ricas – grita, indignado, otro –, y lo tendrán siempre todo aunque no hagan nunca nada? ¿Qué mérito tiene heredar de un bisabuelo lejano un montón de tierras o de pasta que no te has ganado tú?… Pasado un rato, las opiniones se dividen. Básicamente, unos piensan que contra la desigualdad natural y la devoción por los propios hijos no se puede hacer nada, y otros que sí, que claro que se puede (y se debe) hacer mucho. Pero, sea como sea, a la mayoría les parece razonable promulgar leyes para ayudar a personas que nacen con alguna discapacidad, cobrar impuestos – muchos o pocos – a los que son muy ricos (sobre todo, a los que son sin merecerlo) y, muy especialmente, asegurarse de que todos tienen acceso a la misma educación, para que, así, haya igualdad de oportunidades y todo el que pueda llegue a “lo más alto” compitiendo limpiamente con los demás.

Y es aquí donde ya no puedo callarme más, y me veo en la obligación de informarles de algo. Según estudios recientes muy serios – les digo – , realizados por el gobierno y por organizaciones educativas en Gran Bretaña, la inmensa mayoría del personal de las empresas más prestigiosas de ese país procede deescuelas y universidades de élite. Y no solo ello; la mayoría de los más famosos periodistas o actores, así como de los jueces, fiscales, políticos, militares de alta graduación, etc., proceden, también, de colegios privados en los que solo estudia… ¡un 7% de la población! Aunque esto ocurre en Gran Bretaña, creo que no sería difícil encontrar resultados similares en todos los países de nuestro entorno.

La conclusión, no por consabida deja de ser terrible para mis alumnos, los mismos que, durante estos meses, sacrifican las tardes de primavera al siniestro dios de los exámenes, confiando –pobres míos –  en que la gente honrada y trabajadora es la que, al final, resulta ganadora en esta especie de concurso que, según les dicen, es la vida.

Pero resulta que no. Que el viejo sueño americano no es sino una versión del más antiguo de los cuentos de hadas: aquel en el que la justicia triunfa, por una vez, y la cenicienta alcanza el trono que merece, solo para demostrar que tamaña cosa no es sino una excepción a la regla, y que gente como Bill Gates, Amancio Ortega u otros del santoral de la lista Forbes son personajes del cuento que se cuentan los hijos de los trabajadores en sus largas noches a la luz del flexo. Pero la verdad verdadera es que la inmensa mayoría de mis alumnos no saldrán jamás de su nicho social, independientemente del talento que tengan y el esfuerzo que demuestren. Por la sencilla razón de que no son parte de esas élites que, en la práctica, acaparan y transmiten a sus hijos los mejores puestos en empresas e instituciones, tal como la aristocracia medieval acaparaba y heredaba tierras y cargos en la corte. Mis alumnos estudian y van a seguir estudiando en centros públicos que, en este país, han sido, durante todos estos años, progresivamente depauperados, quizás para seguir, así, marcando la diferencia. Justo cuando todo hijo de vecino comenzaba a mandar a sus hijos a la universidad pública, esta perdía su valor a favor de universidades de élite, másteres prohibitivos, y estancias en el extranjero insostenibles para una familia trabajadora… La desigualdad se reproduce, una y otra vez, como un cáncer que solo se puede curar extirpándolo de raíz. Y la raíz no es el sistema de castas económicas, sociales, políticas e intelectuales que, naturalmente, tiende a perpetuarse; el problema es que nos hayamos acostumbrado a considerar este sistema como algo inevitable.

Curiosamente, en muchas instituciones educativas de élite suelen incorporar todas las innovaciones (aprendizaje por proyectos, educación individualizada y comprensiva, poco peso de los deberes…) y materias (educación artística, debates filosóficos, humanidades…) que los estados dominados por gobiernos liberales niegan para la escuela pública (en las que todo ha de ser esfuerzo bronco y materias instrumentales y técnicas). En el fondo – piensan con cinismo –  es pornuestro bien. ¿De qué le sirve a un futuro trabajador precario desarrollar su sensibilidad artística o su conciencia crítica haciendo debates de filosofía? Absolutamente de nada. Es más, le podría hacer muy infeliz. Y, sobre todo, muy inconformista. ¿Se imaginan que le da por pensar en todo esto?

¿Estamos preparados para llevar a España a una verdadera democracia?

Leyendo estos dos artículos,

De jefes, jefecillos y jefazos

 

Más cierre social con mayor igualdad educativa

 

He tenido la siguiente reflexión, que ha dado origen al título de este post. ¿Estamos preparados para llevar a España a una verdadera democracia? ¿Podremos conseguirlo?

Difícil tarea…

La falacia de la meritocracia en educación

He leido el siguiente artículo

Cuatro casos que demuestran que las becas de Wert no premian la excelencia

Y lo que más me ha gustado es la opinión de un usuario, que define blanco y en botella lo que es verdaderamente el espíritu del sistema de becas en un sistema educativo público de calidad.

Copio y pego:

“Tanto han repetido lo de la “excelencia” que al final lo hemos introducido en el discurso como factor de legitimación. En mi opinión las becas NO deben premiar la excelencia. De hecho, las becas no deben ser un “premio” porque el sistema de becas NO es un instrumento meritocrático sino compensador de desigualdades. Han conseguido convencernos del cambio de naturaleza de dicho instrumento sin que nos rebelemos ante esa mistificación (el titular de la noticia es elocuente).// Mis razones: La excelencia es más fácil de lograr entre estudiantes que proceden de entornos favorecidos. Lógicamente, habrá excepciones como los casos que se relatan en el artículo, pero vincular la concesión de becas al expediente académico va a premiar mayormente a quienes de por sí tienen más facilidades para estudiar (no están obligados a compatibilizar estudio y trabajo precario, no tienen dificultad de acceso a recursos…). El sistema de becas debería volver a ser lo que siempre fue: una ayuda económica que facilite estudiar a aquellos que tienen menor nivel de renta con el único objetivo de compensar situaciones desiguales de partida: si un estudiante tiene que trabajar noches y fines de semana en una pizzería para poder pagarse el material o, simplemente, para contribuir a la maltrecha economía familiar, es probable que no obtenga una buena nota media pero es a ese estudiante al que no debemos “perder”. La sociedad ofrece muchos más premios e incentivos al que obtiene un buen expediente. El sistema público no está para premiar sino para reducir desigualdades. Para mi tiene más mérito el 5 de algunos de mis alumnos que deben “doblar” jornada que algunos sobresalientes obtenidos en entornos protegidos. La renta debe ser el primer y principal criterio selectivo; el expediente no debería tener apenas peso en el importe final a percibir.”

Chapó…

Mediocridad educacional

En España existe una tradición oscilatoria para juzgar la vida que va del elogio al vituperio, sin medir el tamaño de los impactos, tampoco en algo tan sensible y trascendental como la educación. La reciente publicación de la encuesta de la OCDE sobre la influencia de las capacidades personales en la consecución de mejores perspectivas y empleo (Piaac), ha sido tomada como un PISA para adultos por algunos medios de comunicación, que le han dedicado rimbombantes y negativos titulares. A su vez, la secretaria de Estado de Educación, que sigue anclada en las teorías de la mediocridad educacional, la ha utilizado para derramar ideología y acusar a la Logsee de todos los males presentes y futuros. Tanto lo uno como lo otro son solamente matices de la verdad. Seguramente hay dos causas muy claras del bajo tono educativo de los adultos españoles en relación con los otros países: el pésimo punto de partida y las continuas reformas de la enseñanza.

¿Acaso se ha olvidado el tipo de enseñanza que predominaba en España hasta la generalización de la educación obligatoria tras la Ley Villar? Es más, la falta de escuelas o su estado deplorable era algo generalizado hace cuarenta años, en particular en las crecientes zonas urbanas. Afortunadamente, las construcciones de colegios e institutos tras los Pactos de la Moncloa permitieron la creación de millones de puestos escolares. Aun así, el peso social de la educación y la cultura era todavía bajo. Pero algún cambio se produjo, pues la OCDE afirma en sus dos últimos estudios sobre el panorama educativo mundial que la transformación en España está entre las más notables de los últimos cincuenta años. En el reciente Piaac esta progresión solo es superada por Corea del Sur, tanto en lectura comprensiva como en resolución de problemas. A pesar de este reconocimiento, este último estudio apremia a España a mejorar varios indicadores que ponen en suspenso el futuro, como también sugiere a otros países.

Por otra parte las continúas reformas educativas que han padecido tanto la educación obligatoria (seis) como la universitaria (que forma a los futuros profesores) en los últimos cuarenta años no se han hecho pensando en el alumnado ni tampoco en la trascendencia de sus saberes para desenvolverse en la vida cotidiana, sino mas bien para dar lustre al equipo ministerial que las impulso. Se ha achacado a la Logse el origen de todos los males. Es cierto que peco de inocencia, pues se empeño en formulas pedagógicas sin eficacia probada, que no todo el profesorado estaba preparado para asimilar y que quizás el entorno social no entendió. Pero fue de las pocas que conto con un acompañamiento económico que renovó la escuela y su administración. Además, no ha sido la única reforma frustrada, si miramos los resultados del Piaac.

Dice este informe que en algunos indicadores no estamos tan lejos de Estados Unidos o Francia. Se aprecia también que los niveles descienden a medida que se sube en los tramos de edad. Los expertos lo atribuyen a que a partir de los 25 años ya no se cultivan los saberes porque no tienen aplicabilidad inmediata o porque la sociedad tampoco incentiva la formación cultural permanente. Pero los resultados, que deben mejorar bastante, deben tomarse siempre con cautela, porque se mide con un instrumento universal mientras que los puntos de partida son muy diversos. Además, en cada país no se aprende con similares estrategias ni las materias insisten en los mismos contenidos. Pensemos si cuando estudiamos la mayoría de los españoles la escuela enseñaba para la vida, lo que en parte mide este informe, o se preocupaba más de que se acumulasen contenidos.

Al final de todo, casi siempre se cumple aquello de quien no se educa no progresa. Si existe mediocridad educacional habrá que apelar a nuestros dirigentes (entre ellos los actuales presidente del gobierno y jefe de la oposición, que fueron ministros de Educación), que no han sido capaces de concertar una reforma educativa tan consistente que pudiera durar varias décadas y tan flexible que permitiera resolver las carencias de su aplicación. El último ejemplo de desacuerdo (la Lomce) nos augura que seguiremos padeciendo pesares por nuestra escuela, como los que el profesor Antonio Machado sufría hace cien años por la monotonía de la de entonces.

Por: Carmelo Marcén Albero